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lunes, 6 de febrero de 2012

Capítulo 3

Ya era de noche, a las 23:15 me estuve preparando para irme de su casa. Su madre insistió en que me quedase, ya que decía que era muy tarde, pero al día siguiente venían unos familiares que apenas veíamos y mi madre quería que estuviera allí con ellos. Me despedí de él, con un largo beso, un abrazo y un adiós.
De camino a casa pasé por una tienda de camino a casa que aún seguía abierta, compré regaliz negro y seguí hasta llegar a mi casa. Cuando cogí la llave para abrir la puerta se me cayeron, y cuando me agaché a cogerlas vi otra mano que fue más rápida que la mía y me la dio. Me di cuenta de que era él.
-¿Qué haces aquí?-. pregunté extrañada.
-Acompañarte, no quería que fueses sola-. me besó.
-Ya.. pero la próxima vez avísame de que estás ahí, ¿no? sería más normal.
-De acuerdo su señoría-. dijo con un tono bromista.
-Ja,ja, hasta mañana entonces-. sonreí y abrí la puerta, le di un pequeño beso en los labios y entré.

A la mañana siguiente sonó el despertador a las 10:00 de la mañana, me levanté, me recogí una cola y me dirigí al cuarto de baño. Y en ese mismo momento me encontré a mi hermano en él, así que tuve que esperarme para entrar. Cuando salió me saludó con un <<Hola hermana>>, y se dirigió a la cocina a prepararse algo.
-¡Hazme unas tostadas de paso!-. le dije gritando.
-Bueno vale..
Que raro, mi hermano me hubiese dicho que no, ¿quién era ese? algo le pasaba, y no me iba a quedar de brazos cruzados sin saber que era. Cuando terminé de lavarme la cara bajé y vi en la mesa dos platos con tostadas y zumo de naranja, y ahí estaba sentado en la silla del comedor, que aunque parecía que estaba ahí, tengo el presentimiento de que estaba en su mundo pensando.
-¿Qué te pasa Javi?
-Nada, ¿por qué me iba a pasar algo?
-No sé.. te veo raro, me has preparado el desayuno.
-Pues.. me siento solidario, así que no te vayas a acostumbrar hermanita-. ese sí era él, se levantó y dejó el plato y el vaso en la cocina.
-¡Oye! recuerda que hoy hay visita.
-Ah, verdad.. bueno me voy a mi cuarto.
-¡¡Hasta luego Lucas!!
-¿Lucas?
-Sí, como el pato.
-Ah ya.. claro.. hasta luego..
Creo que en el fondo se estaba riendo de mí, pero bueno, así eran los días en mi casa. Cuando terminé subí a mi habitación y estuve preparando la ropa que me iría a poner cuando viniesen los familiares. En ese instante sonó la puerta. Bajé y era el vecino preguntado si teníamos azúcar para dejarles, se las dí, y cuando cerré la puerta noté la ausencia de mis padres, deberían estar comprando seguramente. Volví a subir y dejé las cosas preparadas y me conecté al washapp por la BB que me habían regalado por mi cumpleaños y busqué a ver si estaba conectado.

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